Nombre : EL CALVARIO.

Ubicación : Avenida Monseñor de Andrea al 400.

Medio de Acceso : Desviarse de la ruta 226, ingresar por el acceso principal a la ciudad y continuar derecho por el mismo, el cual va cambiando de nombre, Avda Comandante Espora, Avda Marconi, Avda España y Avda Monseñor de Andrea. Para encontrar al final de esta avenida el comienzo de la escalinata principal.

Características :
A medida que se aproxima la fecha relacionada con la festividad más importante de la religion cristiana, se agiganta la magnitud de este singular paseo.

 Siendo el Monte Calvario, tercero en importancia a nivel mundial, se convierte para Tandil en uno de los lugares más característicos. Para aquellos que aún no lo conocen, recordaremos que el mismo es copia fiel del ubicado en Bretaña (Francia) y fue construído gracias a la participación desinteresada de importantes personalidades de nuestra ciudad. El arquitecto Bustillo viajó especialmente a Jerusalén para tomar de Tierra Santa mayores elementos para el diseño de la obra.
Habiéndose inaugurado en el año 1943, con 14 grupos escultóricos que ilustran las estaciones del Via Crucis en uno de los sectores del cerro, y obras de infraestructura que se van complementando para darle forma a esta imponente y hermosa obra ; es en la actualidad uno de los mayores símbolos de Tandil. La escalinata de ingreso tiene 195 peldaños de piedra traídas de Barker, lo mismo que las plataformas y bloques piramidales colocados en los bordes simulando penitentes en oración.
Si bien los tandilenses poseen infinidad de paseos bellísimos, llenos de colores y agradables fragancias; por el Monte Calvario tiene una sensación especial.
Es que éste encierra toda una simbología que supera completamente a las heredadas por la naturaleza.
Si usted concurre a Tandil durante Semana Santa, podrá vivir todo esto por sí mismo y además, tomando al Monte Calvario como sede principal de actividades, vivirá el Via Crucis, y podrá practicar de las mismas y Conciertos Corales desde la Capilla Santa Gemma, edificación de una singular belleza que se encuentra en la base del Calvario mismo. Todos los que visitan el Monte Calvario (sean creyentes catolicos o no), reconocen en este particular paseo un lugar ideal para reconciliarse con Dios y su creación, o simplemente para encontrarse con uno mismo.
Las estaciones reflejan el camino de Jesús y las distintas situaciones que fue viviendo hasta su crucificción final. Todo el lugar se encuentra totalmente iluminado, así como también las diferentes esculturas de las estaciones.